«Tengo préstamos estudiantiles desde 2002, lo que me limita a los dos planes IDR más caros. Como actor, mis ingresos han sido bajos debido al COVID y a las huelgas de guionistas. Si el plan SAVE estuviera activo, me faltarían solo dos meses para la condonación del IDR. Sin él, mi plazo se alarga a 5 años y 2 meses. La supervivencia del SAVE lo sería todo para mí. Aun así, me niego a dejar que esta deuda me frene: tengo pensado ir a la escuela de posgrado y explorar opciones de financiación. Pase lo que pase, seguiré adelante».





